viernes, 24 de mayo de 2013

Tampodka

Algunas adolescentes se introducen en la vagina tampones empapados en vodka para emborracharse rápidamente.


Noticia sacada de La Nueva España, de Asturias (22/05/2013).

"Una peligrosa moda de la que se habla en internet y las redes sociales desde hace tres o cuatro años parece haber llegado con fuerza a la región. Se trata del llamado «tampodka» o «tampax on the rocks», el último método para emborracharse de una forma rápida y barata, sin los inconvenientes que puede traer la ingesta tradicional, como el aliento alcohólico. Se trata de impregnar un tampón de una bebida alcohólica e introducirlo en la vagina, en el caso de las chicas, las que más lo practican, o el ano, si son chicos. El alcohol pasa directamente a la sangre, sin ser filtrado por el hígado. En Asturias, concretamente en Gijón, ya se conocen tres casos de muchachas, dos de ellas menores de edad, con graves intoxicaciones etílicas y cuadros de dependencia relacionados con esta práctica. Los efectos pueden ser demoledores, según advierten los expertos que han tratado estos casos."


Lo curioso de esta noticia no es que sea una leyenda urbana, sino que medios de comunicación serios se hagan eco como si se tratara de algo verídico. Como siempre en estos casos, "suena" a verdad, pero por si alguien tiene la intención de meterse un tampón impregnado en alcohol por alguno de sus orificios (ano o vagina), tened en cuenta que el tampón se hincha al empaparlo en un líquido, lo que hace muy difícil su introducción. Y en segundo lugar, el contacto del alcohol con las mucosas del organismo provoca un fortísimo escozor, tal y como pudo comprobar Danielle Crittenden, responsable de blogs de The Hufftington Post. Además, parece que ni siquiera cumple con el objetivo de emborrachar.
Comenta Luis Alfonso Gámez que los orígenes de esta leyenda urbana se remontan a 1999, según las webs Snopes y Urban Legends, referentes de este género.

jueves, 16 de mayo de 2013

James Randi, el verdadero cazafantasmas

James Randi, realmente su nombre es Randall James Hamilton 
Zwinge, que cuando escribo esto tiene 84 años, es un ilusionista canadiense, adalid del escepticismo en Estados Unidos y ejemplo mundial de la lucha contra el fraude de los mentalistas, adivinos, psíquicos y todo tipo de personas que sostienen que poseen poderes paranormales o extrasensoriales (PE).


Desde hace muchos años viene ofreciendo importantes sumas de dinero a cualquier persona que demuestre de forma fehaciente y objetiva que tiene algún tipo de capacidad sobrenatural. Acabo de leer su libro Fraudes paranormales, de 1982, en el que ya ofrecía 10.000 dólares. En la actualidad, y a través de su fundación, ha subido la cantidad a ¡un millón de dólares!
Muchos son los que han tratado de cobrar el premio, pero siempre han sido descubiertos de una u otra forma.
Randi es heredero de otros escépticos americanos como el mismo mago Houdini, que en vida desenmascaró a muchos farsantes, sacando a la luz sus trucos  y manipulaciones, que en el fondo son los mismo que utilizan los magos e ilusionistas en sus espectáculos. 
Randi fue la persona que desenmascaró a Uri Geller, aquél que doblaba cucharas y arreglaba relojes estropeados y que no era más que un mago que pretendía, y pretende, ser telépata y telequinésico.
En España, Alfonso Gámez, periodista y también escéptico, es la persona que ha dado a conocer el trabajo de Randi a través de intervenciones en radio, televisión y sobre todo con su blog Magonia.
Os animo a que busquéis en internet vídeos de este gran desenmascarador de mentiras. Aquí inserto un par de ellos, subtitulados, que ilustran su forma de trabajar y divulgar.
Parafraseando una de sus intervenciones: no es posible demostrar que no existen los poderes paranormales, pero hasta ahora no he encontrado ninguna prueba de que realmente tengan una base cierta.





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